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En esta vuelta al cole, No podemos pasar página

Comienza el segundo curso escolar atravesado por la pandemia, pero esta vuelta al cole no será igual para todos: casi la mitad de los alumnos y alumnas del mundo siguen afectados por el cierre total o parcial de las aulas.

 

La crisis educativa que vivimos sigue impactando con especial fuerza a la infancia más desfavorecida, y las desigualdades que ya existían antes de la llegada de la Covid-19 no han hecho sino aumentar.

 

  • La brecha de aprendizaje entre el alumnado más rico y el más pobre ha aumentado un 25%.
  • El cierre de las escuelas genera inseguridad alimentaria, incremento de la violencia y aumento del trabajo infantil y forzoso.
  • El ritmo de vacunación tan dispar entre países causa confinamientos y cierres educativos especialmente duros en algunos contextos con pocos recursos.
  • Para las niñas puede suponer décadas de retroceso en su exposición a la violencia sexual, el matrimonio forzado y la mutilación genital femenina.

 

No podemos pasar página y dejar que queden atrás: es el momento de actuar.

 

 

Desde Entreculturas seguimos trabajando de la mano de Fe y Alegría, el Servicio Jesuita a Refugiados en 38 países de América Latina, África y Asia, asegurando el derecho a la educación de la infancia más vulnerable.

Por eso estamos trabajando en países como Perú, Venezuela, Guatemala o República Democrática del Congo, llevando a cabo:

  • Proyectos de educación a distancia, mediante la distribución de tablets, desarrollando programas de educación por radio y promoviendo tutorías de seguimiento de los estudiantes a través de Whatsapp.
  • Reparto de materiales didácticos y guías educativas para las familias que faciliten la formación en remoto.
  • Apoyo nutricional, mediante entregas de bolsas de comida y transferencias monetarias para comprar alimentos, ya que en países como Venezuela la desnutrición infantil afecta actualmente a cerca del 20% de los niños y niñas.
  • Visitas domiciliarias, con el objetivo de llevar a cabo un trabajo de sensibilización comunitaria, especialmente en las zonas rurales con comunidades indígenas.

 


Este año, más que nunca, queremos que nuestra silla roja devuelva a los niños y niñas al lugar en el que deben estar: la escuela.